El Muro y la Burguesia Deportiva.


Han pasado 20 años. Hace dos décadas, el 9 de noviembre de 1989, se desplomó el Muro de Berlín, escisión entre dos mundos irreconciliables. La caída de la cortina de Hierro pareció anunciar el fin de la historia, el ocaso de las utopías y el crepúsculo del progreso. Pero las ideas “no tienen historia” (Marx), son eternas; trágicamente, las líneas de la historia se desdibujan en un devenir de trágicas tragedias discontinúas. No obstante, la transformación marco para algunos historiadores el cierre del siglo XX, mientras que para otros significo el suicidio anunciado de los antiguos (meta) relatos. Hasta la noche de noviembre, la puerta de Brandenburgo fue la zona cero de tres décadas de hielo en la humanidad.
Otrora, la desmembración del Muro trajo anhelos soñolientos, y tendió una soga eterna por la cual retornar a las letras jubilosas del pasado, y luego escribir las tablas nuevas de un futuro renovado. Pero, en la actualidad, el sendero de los días se funde entre aquellos tiempos de Guerra Fría y este mundo dividido por murallas invisibles: “en los mapas no figura, pero esta. Hay una pared que pone en ridículo la memoria del muro de Berlín; alzada para separar a los que tienen de los que necesitan, ella divide al mundo entero en norte y sur, y también traza fronteras dentro de cada país y dentro de cada ciudad. Cuando el sur del mundo comete la osadía de saltar esa pared y se mete donde no debe, el norte le recuerda, a palos, cual es su lugar. Y lo mismo ocurre con las zonas malditas de cada país y de cada ciudad”, Eduardo Galeano.

Claro, sobre estos muros no se habla, y los poderosos se afanan en disimular lo indisimulable. Los expertos en el arte del ocultísimos se inspiran para obviar lo obviamente obvio...

La promesa que trajo la caída del Muro (de la Vergüenza), actualmente, se avergüenza de la desvergüenza de las vergüenzas del hombre. Porque ahora, entre dos tierras desiguales, se quiebra la frontera planetaria. Ricos pocos y pobres muchos. Y la malnutrición, la indigencia, el deterioro sanitario, y la pauperización de las condiciones de existencia, son la expresión de un enfrentamiento belicoso sin territorio bélico entre fuerzas de potencias asimétricas. Por lo que, “la oportunidad histórica que constituía la caída del muro de Berlín se ha desperdiciado”, comenta Ignacio Raminet, “el mundo de hoy no es mejor. La crisis climática hace pender sobre la humanidad un peligro mortal. Y la suma de las cuatro crisis actuales –alimentaría, energética, ecológica y económica– da miedo. Las desigualdades han aumentado. La muralla del dinero es más imponente que nunca: la fortuna de las quinientas personas más ricas es superior a la de los quinientos millones más pobres”. Sintomatogia de una gran separación, más cruel, más miserable, pero también más oscuramente oscurecida.

Ahora, la neoburguesia contrabandista enceguece a la ciega sociedad con sus manifestaciones ficticias de universalidad e igualdad social, y como hormigas y parásitos petulantes muerden nuestras almas inocentes. Entonces, el bullicio de las moscas liberales proclama la maldición sobre el pescuezo de los cuerpos mundanos. Cretinos. ¡Nausea, nausea! el Muro no cayo, al contrario, es cada vez más alto.
En tanto, el deporte, espejo de la vida y prolongación de los deseos humanos, también se encuentra vampirizados por una “logia masónica” (Panzeri) que ilícitamente licita la alegría de los pueblos en su parlamento fraudulento. Porque, inescrupulosos, las sanguijuelas lucrativas engordan sus cuentas bancarias de manera vomitiva, llenan sus bolsillos millonarios a costas de la insaciable extracción sudorípara de los atletas deportivos. Porque si algo significo la caída del Muro de Berlín en el deporte, eso fue la desnutrición y la destrucción de las antiguas gestiones políticas del deporte en el Estado. Símbolo triunfante y bandera flameante de los atletas y países comunistas. Así lo cuenta Fernández Moores, “en los años de la Guerra Fría, el comunismo y el capitalismo trasladaron su batalla al deporte. Los atletas comunistas marcaron historia en los Juegos Olímpicos y fueron símbolo de una fenomenal política de cultura deportiva y preparación científica. La caída del Muro destapó la contracara del doping y la extorsión política. Las piedras, eso sí, cayeron de un solo lado. Occidente prefiere llamar libertad a las manifestaciones chauvinistas de sus campeones. Y calificar de errores individuales sus políticas de doping planificado”. Nefastas consecuencias provoco el hundimiento del Telón de Acero en la actividad física, por lo que el fango occidental chupo hacia profundas y turbias aguas imperialistas al glorioso deporte oriental.
Se recuerda que el éxito comunistas estuvo representado en el medallero olímpico. Para ello desarrollaron una tecnología deportiva meticulosa, precisa e intensiva con objeto en la clasificación y heteregoneizacion de los atletas según su predisposición hacia una determinada especialidad. Preparación, entrenamiento muscular, resistencia, disciplina y políticas estatales fueron las recetas para la creación de (súper) campeones olímpicos. En los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952, el seleccionado húngaro liderado por Puskas, “la izquierda mas esclarecida del comunismo” (Fontanarrosa), se erigió en los mas alto del podio. En Melbourne triunfo la URSS de Yashin, seguida por Yugoslavia y Bulgaria. Mientras que en Munich 1972, el soviético Valery Borzov fue el último blanco en la ganar los 100 metros. Asimismo, los nadaderos República Democrática Alemana (RDA) desplazaron de la cima a los occidentales, y los records mundiales y olímpicos eran “propiedad privada” del Este. En México 68, Checoslovaquia aportó la figura de la gimnasia Vera Caslavska, estrella de la competición, y la RDA llegó en quinta posición por delante de la República Federal. La nadadora Kristin Otto (RDA) ganó seis medallas de oro, y los doctorados occidentales que empachan a sus atletas con morfina gritaron, histriónicos, denuncias de dopaje. Mas tarde, en 1972 en Munich, la gimnasta soviética Olga Korbut se colgó el oro, y la URSS venció a Estados Unidos en la final del básquet. Allí, la RDA (3º) obtuvo 66 medallas y 20 de oro. En paralelo, la épica cubana era expresión manifiesta de la eficiencia institucional en la isla. Por otra parte, se sabe, que la participación del bloque comunistas no fue aceptada por el COI entre 1968 y 1988 de manera unánime. En Moscu 1980 y los Angeles 1984, la oligarquía deportiva utilizo su aparato restrictivo para boicotear el desempeño olímpico de los campeones orientales. Antes, ya habían cosechado 403 metales (151 de oro). El campeonato de Seúl 1988 marco el principio del fin para el bloque comunista; la Unión Soviética fue líder con 132 medallas (55 de oro), escoltada por la RDA con 102 y 37 doradas. En Barcelona 92, las naciones soviéticas participaron juntas por última vez como Mancomunidad de Estados Independientes, y acumularon 112 medallas (45 oros). Mientras que en Atlanta 1996 Rusia acabó en el segundo escalafón con 63 medallas (26 oros), y fue tercera en Beijing 2008.
En sintonía, descuartizado y desmantelado quedo el deporte coetáneo; reino de los cielos para el comercio de comediantes mercantilistas. Reyes que hacen del deporte la mas impune de las “actividades publicas” del imperio yankee. Signado por las practicas delictivas de las organizaciones elitistas, y atrapado por los tentáculos asfixiantes de una burguesía con tendencias gansteriles. Causa y efecto, de la desaparición de políticas estatales destinadas a la actividad física y la recreación. Aquí, el cronista recurre a Dante Panzeri, quien brotaba denuncias de su pluma díscola, “defraudación, estafas o drogadicción, con el amparo de la inocencia admitida en quien delinque en cumplimiento de mandatos societarios siempre anónimos, por masificados que son los pronunciamientos de las asambleas, en los cuales se escudan aquellos delitos para impunidad de sus verdaderos autores”, referencia a los colmillos tecnocraticos que masticaron, mastican, y masticaran, por los siglos de los siglos, la competencia atlética y la actividad física.
Hace dos decenios se desmorono el Muro, pero el mundo aun continua derechamente dividido. Las cortinas de humo, indescifrables, desdibujadas, y perdidas entre puntos de fuga mercenarios, estafan el futuro de los pueblos, y son el alimento fantasmagóricos de corrompidos espíritus pendencieros. Porque, no se ven, pero están. Son los olímpicos muros de Bush, de Sharon, de Blatter, y del COI, que mantienen la exclusión, la explotación, la (des)portización, y las desiguales.

Sobre Messi III


El Héroe-Mercancía.

Renato Ortiz señala que la Globalización “desvía el peso tradicional de los discursos (y las mercancías) basados sobre el imaginario de lo nacional-popular hacia la consagración de un imaginario internacional-popular”. En esta reformulada ecuación de legitimaciones y representaciones, Messi aparece como el principal exponente deportivo, y como la primerísima mercancía de consumo. Representante que, como señala Canclini, desvía los caducos relatos de producción de identidades y los reelabora en función de identidades globales: repletas de significados vacíos y a merced de ser llenados por el discurso dominante, siempre de la corporación mediatica. Y Messi, como individuo futbolista y como mercancía televisiva y televisable, impuesta por necesidad de ese discursos massmediaticos, es una cuidadosa creación del capitalismo de producción[1]. Un producto codiciado que se ajusta a los cuadros del entertainment, y que por ende, se percibe como ficticio y extraño.

Es por eso que Messi, en tanto mercancía precipitada en el mercado y utilizada como fuerza de consumo, se acentúa en el imaginario colectivo como un héroe mecanizado, un Otro rechazado. Un sujeto-objeto venido desde afuera, percibido como problema y no como solución (Varsky. 2009).

Aquí mismo, se examina que el fútbol, en tanto espectáculo creador de espectadores-consumidores, es un espacio mas en el mercado, y la principal mercancía massmediatica. Es el genero de mayor facturación de la industria cultural y el espectáculo de mayor audiencia de la Televisión (Alabarces.1999. Es por eso que, como espectáculo de mercancías, el fútbol es un articulo mas que se produce y se comercializa dentro de las condiciones del sistema. Y en este sentido, el futbolista se ve sujeto primero a las leyes económicas que a las deportivas, y no es considerado el mejor, sino el mas caro. Ya no es jugador dentro de un juego sino mercancía dentro del juego del mercado. Signos que interactúan coordinadamente para impedir la cercanía afectiva y reciclar las mercancías de acuerdo al intrínseco desarrollo y necesidad de acumulación del sistema.




[8] Oliven, Rubén, Fútbol y Cultura. 2001.
[9] En una encuesta realizada por el diario La Nación, Messi es considerado por el 38% como el principal factor influyente en el viraje del seleccionado. En cambio, en España (Diario Marca. 2008), entre 75 mil personas participantes, el 78 % de los votantes consideró que Messi es actualmente el mejor jugador del mundo.
[10] Según lista wip, Messi es el tercer deportista mas buscado en Internet, por detrás de Tigre Woods y David Beckham
[11] Messi es el futbolista con mayor cantidad de pactos publicitarios detrás de David Beckham. Veintisiete sponsors y una facturación anual de 18 millones de euros.

Sobre Messi II


En esta segunda parte, se muestra como la globalización de las comunicaciones y el surgimiento deportivo de Messi en el exterior, permiten confirmar la definición sobre Lionel Messi del periodista español Santiago Segurola como: “el primer astro de cantera global”. Aqui, se examinan las causas que hacen posible la ubicación de Messi en condición de ser considerado “el primer astro de cantera global”, y seguidamente describir las posibilidades que impiden la (no) afinidad de Messi con un equipo concreto o región clara. Por lo cual, se entiende, la imposibilidad de establecer lazos estables, pasionales y duraderos con los hinchas argentinos. Principalmente por la ausencia de experiencias directas regularmente.


El Primer Astro del Espectáculo Globalizado.

El periodista español, Santiago Segurola, definió a Lionel Messi como el “primer astro de la cantera mundial” (Diario Marca. 2008). Entendiendo el termino “cantera” en su sentido especifico de origen y crecimiento deportivo. En tanto, el concepto “cantera global” – en su conjunto – viene a responder a los caracteres planetarios en la formación e impulso de Messi en el “campo del deporte”, en términos de Bourdieu. En este sentido, Messi vendría a pertenece a un no-lugar, a un espacio de flujos, no posible de delimitar. Es por eso, que el vinculo desde muy joven con Barcelona[1], conjuntamente con el viaje y residencia en España, le quitaron identidad con el fútbol argentino, por lo que:
Messi es el único jugador de argentino que no tiene hinchada que lo respalde. Es el único futbolista de la historia del seleccionado que no ha jugado minuto alguno en un club argentino[2]. (Juan Pablo Varsky. La Nación 2009).

En otro sentido, Messi, en tanto, héroe venido del Afuera, en principio exportado como pre-futbolista, y más tarde importado como “paquete” profesionalizado del espectáculo deportivo, demarca los mecanismos político-económicos subyacentes de la Argentina moderna: percibido en vías de crecimiento, desarrollo y homogeneidad pero realmente estancado, tajantemente fragmentado, desregulado, privatizado y desigual.

Retomando los argumentos en torno a la relación afectiva de los argentinos con el héroe, se entiende que esta asimetría de origen y el posterior desarrollo deportivo de Messi en el extranjero, provocan una clara ruptura emocional. Por lo que la “conexión libidinal”[3] se desligitima constantemente. Es por eso que los relatos que circulan en torno a la cuestión Messi no reproducen consenso. Y entonces, las relaciones de atracción y la “afinidad ética y erótica” (Verdú) del ídolo con el hincha se quiebran. El proceso de producción de identidades es débil e insistentemente puesto aprueba. Lectura que se puede afirmar con solo observar las opiniones polarizadas con respecto a la legitimidad de Messi como el “nuevo héroe” popular-nacional[4]. Causa y efecto que hacen a la reiterada contradicción del desempeño deportivo de Messi con las hazañas vivenciadas en el periodo de apogeo maradoniano.

En correlación, ocurre que, como señala Archetti, “cada tribu, en cualquier tiempo y lugar, vive una mítica promesa de salvación”, un eterno retorno al pasado glorificado. Y es por eso que el “nuevo héroe” debe superar exámenes sistemáticamente en comparación con el clásico mito (Maradona); siempre desde una perspectiva critica y desconfiada. Que hacen que ante determinada situación adversa el viraje emocional sea abrupto.

Por ultimo, cabe destacar, que los procesos de globalización promueven una reconfiguración de las relaciones entre identidades y territorialidades, que se manifiestan en la conformación de nuevas identidades trans y supra-territoriales (Sergio Villena Fiengo 2003). Argumento que vienen a constituir a Messi, en principio, valorizado como el “primer astro de cantera global”, y ahora pensado y consagrado como “el primer astro del espectacular espectáculo del fútbol monetarizado y globalizado”[5].
[1] Messi tiene contrato con Barcelona hasta 2016, y una cláusula de rescisión de 300 millones de euros. Además, su vinculo anual es de 9.5 millones de euros. Es el segundo futbolista mejor pago del mundo.
[2] En el Mundial de Alemania 2006, Messi se convirtió en el jugador más joven en actuar en el seleccionado en un campeonato del mundo.
[3] Oliven, Rubén, Fútbol y Cultura. 2001.
[4] En una encuesta realizada por el diario La Nación, Messi es considerado por el 38% como el principal factor influyente en el viraje del seleccionado. En cambio, en España (Diario Marca. 2008), entre 75 mil personas participantes, el 78 % de los votantes consideró que Messi es actualmente el mejor jugador del mundo.
[5] Según lista wip, Messi es el tercer deportista mas buscado en Internet, por detrás de Tigre Woods y David Beckham.

Sobre Messi


Eh aqui una interpretación de la representación simbólica del futbolista argentino Lionel Messi. El tratamiento tiene como propósito central analizar al jugador del F.C Barcelona. El argumento gira en torno a la cuestión de Lionel Messi constituido en el paradigma de consumo dentro del sistema lucrativo del espectacular espectáculo del fútbol globalizado; ubicado como eje primario impuesto y glorificado por el discurso dominante de los medios masivos de comunicación. Es Messi, entonces, protagonista de un desvió simbolico en referencia a los discursos de producción tradicionales en la construcción legitima del héroe. Reconfigurado por la masiva difusión, centralidad y hegemonía del fútbol como mercancía de entretenimiento y consumo, en las sociedades modernas. En primer lugar, se establece, en el orden de lo simbolico y referencial, una comparacion entre las condiciones de posibilidad en la formacion de Maradona y Messi en Heroes deportivos.


Messi vis a vis Maradona

Desde su aparición, el carácter referencial de Messi es el atribuido a un actor / representante de clase media. En términos exclusivamente deportivos su punto de partida es la cima, entendida esta, en criterio de ubicación futbolística: Barcelona, España; la elite del fútbol moderno. En lo que respecta a su ubicación de acuerdo a la estructura del “organismo social”[1]; Messi pertenece a la ubicación media, y su relato socio-cultural se enmarca claramente en dicha condición: Messi, puede ser leído claramente como el primer héroe futbolístico nacional-popular de clase media. Este es quizás, el principal punto de inversión en la construcción entre ambos referentes: Maradona, según Archetti, quien trabaja la idea del “pibe”[2], personaje producto de la revista popular Billiken, viene a confirmar el origen humilde, los mecanismos meritocraticos de movilidad ascendente y la eficiente narrativa del “pobre ascendido” legítimamente.

La razón épica Messi/Maradona presenta una amplia divergencia. Messi no acentúa rasgos plebeyos ni populares, - ascenso social, origen humilde -. En consecuencia, la única característica con relativa carga simbólica (dramática) en Messi es la dificultad física en su crecimiento adolescente, que señala a su vez, el factor principal por el cual emigra desde muy joven a Cataluña; para recibir un tratamiento medico de un alto costo económico[3]. No obstante, esto lo aleja aun más de su lugar de origen – Rosario –. Sin la posibilidad de volver a rearmar sus vínculos de interacción en el marco de sus instituciones tradicionales – escuela, barrio, familia, etc. – de allí en adelante. Esto, lo extraña de lo popular-nacional, redituándolo en el estrato medio de movilidad social altamente vertical en la estructura social. Por su parte, Messi reflota un clásico discurso moderno de dependencia económico familiar en los futbolistas jóvenes:

Hay familias enteras que se movilizan alrededor de proyectos de futbolistas que aun no llegan a la adolescencia. Estos niños invierten la pirámide familiar, porque mantienen a sus padres. Y el fútbol que debería ser un placer, pasa a ser una obligación.(Jorge Valdano. 2001)

En este caso, y en tantísimo otros, la clásica arquitectura económica sustentada en el trabajo de los padres, pierde el antiguo sitio jerárquico dominante, para ceder el espacio al nuevo contrato del hijo adolescente, consagrado en atleta profesionalizado - rico y famoso -.

Asimismo, en la actualidad, el origen social medio y medio alto es incorporado como terminado aceptable / normal en la consagración de iconos deportivos. La salida, en si mismo mecanismo fundamental en los patrones de ascenso (Alabarces. 2001), en Maradona se completa con la llegada (el mejor futbolista del mundo). Por ende cuanto mayor es el grado de exclusión periférica -origen plebeyo- en cuanto al centro -profesionalización y fama-, mayor es la posterior acumulación de capital simbólico. Por consiguiente, el relato de la épica social ascendente obtiene con Maradona su matriz mas fuerte. En cambio en Messi, se produce y se reproduce un rasgo característico de estos tiempos que debilita las fracciones bajas en función de la practica vehiculizada por los sectores medios y medios altos. Que excluye a los sectores populares de las condiciones básicas para las practicas deportivas, incluso en situaciones amateurs – equipación, espacios amplios y libres, alimentación, tiempo de recreación -.

Aquí mismo, con la intención de profundizar el parangón Messi/Maradona, vale recuperar el despliegue teórico de Verdú[4] sobre los lineamientos determinantes de la creación legitima de la leyenda mítica del héroe, cuya estructura y modelo universal responden a:
Nacimiento invariablemente humilde, resistencia al poder y fortaleza, luchas heroicas frente a las fuerzas del mal, pecados de orgullo y desmesura. (Verdú.1981)

Por otra parte, Alabarces, prefirió elaborar un enfoque politizado de Maradona: “transformado en símbolo de los humildes o ídolo de los quemados”[5], entendiendo al futbolista como un correlato de la tradición criolla – la poesía gauchesca, el procerato y los caudillos del interior– y en su postulado político confirmando la continuidad de una saga popular-nacional iniciada por las practicas redistributivas ensayadas por el Estado Benefactor de Perón, y la representación real y símbolo de Evita.

Si el fútbol había podido ser leído como metáfora de la nación, Maradona se volvía un símbolo perfecto de su versión más democrática y popular, una Argentina que se pensaba creativa, impredecible, humilde y la vez pícara e irrespetuosa (Alabarces. Diario Critica 2008).

Maradona venia a recuperar las narrativas nacionales, en un país que ya se leía como fútbolizado (“la patria futbolera”). Al contrario, la lectura del fenómeno Messi, se puede elaborar como un enunciado de ausencia: la desaparición del ídolo real, de origen humilde, enmarcado en discursos populares y narrativas nacionales tradicionales, y su reemplazo por un héroe global, virtual, “hiper espectacularizado”. Un sujeto que convoca y contiene rasgos de identificación y representatividad, pero no produce sensaciones de consenso y unidad. Es pasible entender la variable de sentido en Maradona y Messi como un giro del fútbol desde un modelo popular-pasional-nacional hacia una manifestación popular-mediático-internacional.

De este modo, para finalizar, si Maradona represento la única institución sólida en un “campo” de continua erosión, Messi remata un clímax social-cultural que se enmarca dentro de los rasgos de las sociedades modernas. Estructuras “líquidas”[6] que crean una falsa sensación de pertenencia e identidad. Y acentúan el consumo desmedido en comunidades flexibles y fragmentadas, debilitadas por la inestabilidad y la ausencia de una direccion hegemonica legitima.

[1] Durkheim, Emile, Las reglas del método sociológico.
[2] Archetti, Eduardo, El potrero, la pista y el ring: Las patrias del deporte argentino. Buenos Aires: FCE, 2001
[3] A los once años le fue diagnosticada una deficiencia hormonal en el crecimiento. River Plate, interesado, no afrontó los gastos. Fue entonces Barcelona quien asumió el tratamiento (HCR) por 900 dólares mensuales durante tres años.
[4] Verdú, Vicente, El fútbol: mitos, ritos y símbolos (1981).
[5] Alabarces, Pablo, Fútbol y Patria (2001).
[6] Bauman, Zygmunt. (2004): La sociedad sitiada.

Foto: blaugranas.com

Borges: "en un futuro se transmitirán partidos virtuales que nunca se jugaron"

Borges no fue un virtuoso futbolista. Pero, sí sutil: “en un futuro se transmitirán partidos virtuales que nunca se jugaron”, escribió. Aquel pozo temeroso en el que Borges hundió al fútbol hoy no parece tan lejano. Porque los des-estructurantes procesos de mercantilización en el deporte colaboraron con la desnaturalización del juego. La hiper maximización del espectáculo hizo posible “la revolución europeizante de la Champions”. La intensiva globalización posibilito la (des) truccion de las identidades populares y los imaginario colectivos. Lo simbólico cae, como un rayo, como una gota del pasado que inunda la tierra de los hinchas. Se pierde, se vuelve indivisible entre puntos de fuga que permiten el espanto. La transnacionalizacion clava sus puñales en el centro de la desnacionalización.


Aquel tradicional triunfo territorial tiende un puente con "la nuestra". El fútbol, cierta vez funciono como eje interpelado para la construcción de una “comunidad imaginada” en la Argentina. Pero ya nada corre al mismo ritmo. Los agentes de mercadotecnia incitan a la vida a que se consuma en un consumo consumista: La voluptosidad de las telecomunicaciones. La “exaltación de la minucia”. La extracción del fútbol, la expulsión de lo plebeyo, la pasión libidinal se funde en un laberinto sin salida. Si el fútbol sirvió alguna vez como aglutinante de sentido, si se trato de la consecuencia necesaria de los mecanismos representativos de la sociedad moderna, si en cierto tiempo, fue fácil, cálido y democrático. Si alguna vez fue, ya no lo es. Pluma y tinta en el presente dibujan el grafitii en el que mueren "los meta-relatos". Y el fútbol "fue" el relato igualitario de Argentina.


Ahora es un deporte agusano por gusanos con poder. Moribundo. Y esta es la irrupción de lo virtual, el desembarco de La Champions. La expresión de una estafa sin-igual... ¡El ocaso de mis ídolos!




El Clasico Super Fiasco del Fútbol Argentino


La misma mismísima tontería de siempre. El típico cuento chino similar al típico cuento chino de siempre. El clásico fiasco del riverboquismo ramplón se repite, como siempre, de año a año. Tonterías de tintores periotontos. Las sanguijuelas massmaniáticas se arenizan entre sus movedizas payazadas periodísticas; ellos (los que la tienen adentro), los ex devotos de D10s, los exneo-politeístas del viejo mas pesado, los que acumulan el capital mass mediático. Los que dicen contar la verdadera realidad de lo realmente real. Los que buscan la verdad de lo real en su verdadero interés por desinterésar la Verdad. Ellos solo tienen verdadera verdad en el interes de ser verdaderos con la verdad de lo no real.
De utlima, Ellos, re-recomenzaron, ya desde hace unos siete días, a crear creativamente la previa de un Nuevo Super Clásico del Fútbol Argentino. Una re-falacia renovada.
La Previa.
River (o lo que queda de River) se muere, se derrite. Arde. Se polariza entre negros y blancos, entre grises que se funden en las lineas de un descolorido sin sentido. A River, Ellos, y también ellos, lo están quemando.
Mientras que Boca es como el Titanic. Allí todos están de champagna, descorchando un fútbol reactivado. Otrora fantaseando por una fantástica fantasía de goles mágicos. Pero, como saben el Titanic choco con un iceberg y mas tarde se hundió. Y Boca, de las misma manera, se va hundir, mas antes que después. Y entonces Ellos, los de la imprenta, tendrán preparada una saga de primicias tan altas como el cielo. La Gaceta de las sanguijuelas mass maniáticas volverá a escribir impiadosas letras desletradas acerca de una nueva batalla interna entre Doña Roman y Don Martín.
Un clásico, un fiasco, un clásico super fiasco. Tal como dice Umberto Eco: "la cháchara deportiva - posibilita - la exaltación de la minucia.

Por eso es este El Nuevo Súper Fiasco del Fútbol Argentino. Un partido de pacotilla con dos equipos de pacotilla. Un partido para chuparla y tragarla, claro la pacotilla...Y si ustedes se preguntan cuales son los componentes sustanciales a la hora de cocinar una pacotilla - si es que se cocina- indaguen diariamente en las notas gráficas que se inscriben en el papel crepet de "la cháchara" massmaniática.
Porque, quien esto escribe tampoco entiende exactamente el tipo de cocción de una pacotilla, aunque no haga falta. Porque con solo entornar su gramática suena a "cháchara". Suena a fiasco. A un super fiasco. A un nuevo Super Fiasco del Fútbol Argentino.

¿D10s ha muerto?


¡Oh D10s todo poderoso!
La compasión ante la estupidez tónica de las sanguijuelas mediáticas es sustancialmente toxico-contagiosa. “¡Chúpenla, ahora que la chupen!”, maldición que D10s dejo caer sobre los hombres. Desde el mas halla, el suplicio divino oprime a los espíritus embrutecidos. Vulgares y ridiculizados quedaron los discursos massmediaticos, burlados por la lengua desmedida del dueño de la Verdad, el creador del bien y del mal. La absoluta belleza de un hombre transformado en D10s.

La voluntad de D10s debe ser respeta, D10s exige recomponer la desobediencia con que las vidas hiperbóreas atacaron Su divinidad. Por el contrario, la maldición que caerá desde el reino de los cielos maradonianos será tremenda: y entonces será erosionada la posibilidad de presentarse ante las confesiones de prensa. Amorfas y sin sentido, serán abolidas las bendiciones periodísticas. Por eso, en la casuística del pecado, se atenderá sin cesar al pedido de D10s. Ah de cumplir con su orden divina. Los mártires y los enemigos sosjugados deberán atender la causa del castigo, de la rendición, y emanciparse bajo el yugo del poder superior; otrora succionar la gracia doctrina del Señor por los siglos de los siglos, y conservar la Fe y la Esperanza en que la divina providencia responderá con el perdón sagrado sobre los mortales. Porque a de ser débiles, despreciables, y la Ley y la inspiración divina son un destino, un don natural enviado sobre la carne despiadada del periodismo...para así ha de ser su alma rescatada del fangoso suelo salvaje. Porque aquí en la tierra como en los cielos la succión será eterna, y ese, no lo duden, es el único viaje hacia la salvación. Porque D10s no tiene piedad, y si usted cristiano a de querer elevarse hacia la inmoralidad de contemplar a D10s todo poderoso en un Campeonato Mundial, deberá succionar y succionar, hasta que la santa muerte lo entierre, y mas tarde lo salve.
¿Pero?... ¡D10s ha muerto!. Y con el la noción de Verdad, el instinto del fútbol y el clamor por la Selección. D10s ha muerto para siempre...D10s ha muerto y con el, el viejo Maradona convertido en D10s. Ahora él es simplemente un entrenador. Un entrenador de Selección. Porque D10s ha muerto, y fue Maradona, el hombre, quien mato al viejo D10s.